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Ropa sucia, afuera

Veo a las redes sociales como un gran vertedero, un interminable basurero de opiniones, quejas y fotos. Un puñado de likes nos hace pensar que lo que le entregamos al vertedero deja una huella. Pero no. Sin embargo, esas mismas redes son un útil dispositivo para quienes quieren formar (deformar) nuestra opinión. En la tierra virtual del “Hablemos Sin Saber”, sucede que quienes tienen replicadores, quienes pueden transformar un mísero twit en algo que se lee en tu pantalla son los nuevos dueños de la verdad.

Todos ellos tuvieron esta semana al Indio Solari como destinatario de la lapidación pública. Así pudieron sacar a relucir, con ignorancia y falta de rigor, el odio contenido durante años sin entrevistas ni shows en el programa de moda: la no-dependencia del periodismo que nadie debería imitar. Sus letras “incomprensibles” parecen ser un afrenta tal como lo es cualquier manifestación popular… y ni hablar de algún imperdonable halago a la gestión de los “kukas”. Ese rejunte encontró una válvula de escape en dos muertes que hicieron visible algo que pasa en todos los show del Indio: miles y miles de asistentes en busca de una experiencia diferente, cierta desorganización, salidas apretujadas, mucho tránsito y algunos fantasmines varados en estaciones de ómnibus que llegaron a dedo y no saben como carajo volver a sus casas. De “droga y alcohol” no me hablen porque los camarines de la TV se les cagan de risa en la cara.

Hoy, jueves, a solo cinco días de que muchos descubrieran ese infierno (para ellos, poco encantador), resulta que las víctimas murieron por causas fortuitas (“naturales”, si se quiere), no queda ningún desaparecido y los heridos están en su casa… pero sorprendentemente ningún portal, ningún replicador -menos aun el malaleche agazapado de Pettinato o el perro faldero de De la Puente o la fracasada de Erica García, nos cuenta la posta y siguen hablando de “tragedia”.
Resulta que ese viejo desquiciado al que había que encarcelar (mientras los milicos vuelven a casa con prisión domiciliaria) no era tan malo al fin.

Mientras tanto, Vidal tuvo una semanita tranquila con los chicos sin clases y Mauri pudo aleccionarnos sobre el respeto a las normas. Y todos los que estuvimos ahí (como muchos que no pudieron), todavía tenemos el nudo en la garganta por la pena de dos ricoteros que ya no están. Pero, peor aun, es la sensación de que éramos carneros yendo al matadero y al mismo tiempo cómplices de un loco asesino que solo quiere dinero.
Bueno, ya pueden cerrar la bolsa y tirar estos párrafos al contenedor de la esquina.

Marzo 2017

INDIO

 

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Posted: March 29, 2017

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