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Entrevista en “Revista Nuevas Voces”

La valiosa y valiente propuesta de Luis Langelotti & Cía es una revista que apunta a darle difusión, tal como dice su título, a figuras incipientes de la cultura argentina. Tengo la suerte de que me hayan considerado una de estas voces que debe ser escuchada y, tras publicar mis cortometrajes y fotografías en diferentes oportunidades, llegó la oportunidad de la entrevista.

Luis, en un acto de honestidad periodística algo escalofriante, transcribió casi toda nuestra larga charla, lo que propone al lector cierto desafío. Ojalá se animen a tomarlo y lean la nota completa. Pueden verla acá o leerla debajo:

RNV tuvo la oportunidad de entrevistar a este joven fotógrafo y cineasta argentino, quien nos contó un poco acerca de su pasado reciente en estos campos y sobre su actualidad. Te invitamos a conocer una nueva voz que, en el campo artístico nacional, promete sorprendernos en unos años con alguna producción de categoría.

RNV:-  Bueno, Martín, contanos un poco quién sos y a qué te dedicás.

Martín Kraut:-  Bueno, mi nombre es Martín Kraut, tengo 32 años, mi carrera y mi estudio dicen que soy director cinematográfico, eso es lo que estudié en la Universidad del Cine entre el 2001 y el 2005. Y después, en lo que me dedico, son también otras cuestiones, está una parte como fotógrafo, que es de lo que laburo, para el Centro de Información Judicial (CIJ) y también haciendo otro tipo de fotografías. Y lo que podría ser la “tercera pata” en este momento de mi vida tiene que ver con la escritura, a la cual me dedico casi desde que tengo memoria, con mayor o menor ahínco. Desde pequeño recuerdo tener interés por escribir y pensar historias, crear situaciones, personajes. Es algo que todos estos años, aprendí. Obviamente la dirección de Cine incluye el estudio de guión. Hice talleres con Kartun, con Pablo Solarz, Lautaro Bilo, Ariel Barchilón, Gladys Lizarazu, muchos talleres de escritura, de dramaturgia y de guión que sobre todo me sirvieron para practicar, para aprender, para encontrarse siempre con la opinión del otro que es muy importante en un trabajo tan solitario como es el de escribir. Cuando uno se quiere dedicar a dirigir va siguiendo distintos trazos, distintos caminos, que llevan a esa dirección. Y, paralelamente, esos trazos van funcionando como obras propias, como puede ser la fotografía o la escritura de un guión cinematográfico que no es estar haciendo cine todo el tiempo sino que tiene que ver con el hecho de crear, de desarrollar, de pensar. Esto es a lo que me dedico en este momento.

 “Es clave, sobre todo cuando uno tenga la posibilidad de armar un largometraje, sentirse muy convencido de la gente con la que trabaje, porque yo creo que ahí está el noventa por ciento del trabajo.”

RNV:- ¿Qué hitos destacarías dentro de lo que es tú recorrido como cineasta? 

M. K.:- Como cineasta, los primeros años que tuvieron que ver con el estudio fueron más que nada de ejercicio, de pruebas y errores, como siempre, pero de mucho ejercicio que quizá es de lo que más uno puede destacar de la universidad de Cine, la posibilidad de ejercitar mucho. Para esa época, a pesar de no haber podido terminar un proyecto de facultad que yo sienta que me representó, escribí y dirigí un cortometraje sobre todo el tema de lo que era el abuso de la Iglesia Católica a niños pero en donde el chico terminaba eligiendo quedarse con el cura. Esto fue antes de que explotara lo de Grassi, antes de que fuera un tema candente (esto fue en el 2003). Lamentablemente, por cuestiones de esa época, del sonido, del quilombo, nunca lo pude terminar y creo que como hito fue más el trauma que otra cosa lo que puedo marcar de esa época. Después, durante el 2004 al 2010, fue mucho tiempo de escrituras, de talleres y de dirección de proyectos cortos. Es decir, no cortometrajes sino muchos videoclips y algún puñado de publicidades (el de la publicidad no fue un mundo con el que me llevé muy bien). El videoclip fue algo muy interesante para experimentar y para aprender pero que no funcionó, al menos parar mí, como vía para “ganarse el pan”. Igualmente, nosotros tuvimos la suerte de hacer un clip a Nonpalidece, que en ese momento estaba explotando, y a Daniel Melero que es un artista de mucha trayectoria y muy valioso. Esos fueron quizá los hitos de un purrete de 22, 23 años. A partir de 2010, viene ya una decisión más certera de dedicarme al cine y fue en esos últimos años que está el principalito para mí que es “Qué miren” (con Arturo Bonín, entre otros). Ese cortometraje que ustedes publicaron (RNV #4) y que fue el primero al que yo le puse realmente mucho corazón, el que pude terminar, al ser un proyecto propio mas allá de que esté inspirado en un cuento es algo muy mío, con lo que estoy muy contento y que si bien la difusión que hice fue un poco despreocupada, ganó un par de premios y me permitió además de ver muchos aciertos, también seguir viendo errores y seguir teniendo aprendizajes. Y después vino “La puerta condenada” que es un cortometraje co-dirigido con Ezequiel Brizuela, con quien nos conocimos en un Festival en Entre Ríos a final del año pasado y que está inspirado en un cuento de Cortázar. Es un corto un poquito más oscuro, más “cortazariano” y más clásico porque es de época. Como siempre tiene que ver con la posibilidad de salir, de filmar, con lo importante de conocer gente, de trabajar con gente e ir descubriendo un equipo. Es clave, sobre todo cuando uno tenga la posibilidad de armar un largometraje, sentirse muy convencido de la gente con la que trabaje, porque yo creo que ahí está el noventa por ciento del trabajo. Hacer la experiencia de decir “bueno, con esta persona yo quiero seguir trabajando, con esta persona quizá sí, quizá no, de este no me puedo separar porque lo necesito”. Uno aparte va desarrollando un lenguaje propio pero a ese lenguaje aportan la mirada de los demás. Yo por ejemplo trabajo con gente con la que me conozco muy bien y con la que vamos desarrollando un entendimiento y un lenguaje común, como es el caso de los directores de fotografía de estos dos cortos, Andrés Reyes (mi director de fotografía de todos los clips también) y Agustín Barrutia. Esos serían hasta hoy los “hitos” audiovisuales.

RNV:- ¿Y con respecto a la fotografía?

M. K.:- De la fotografía, yo siempre digo que me considero un tipo capacitado para sacar buenas fotos, no necesariamente alguien que piensa como fotógrafo en el sentido creativo, es decir, yo puedo captar muy bien momentos que tenga alrededor o situaciones, o laboralmente cuestiones que me toque retratar, pero creo que el fotógrafo es el que desarrolla proyectos creativos o expresivos a través de la fotografía. Yo ahí no me siento tan atraído, siempre sentí que pensé más en el cine, la escritura y en la música, cuando me dediqué. Pero, sin embargo, al trabajar como fotógrafo durante muchos años… Y obviamente hay algo en la imagen que es hiper atrapante. A mí la fotografía me fascina, me encanta, me atrapa de otra manera que el cine y haberme dedicado a desarrollar ese lenguaje me fue muy útil en muchos aspectos.

RNV:- Pero no es algo que te convoque tanto…   

M. K.:- Exacto. Mi lenguaje expresivo se ancla en otro tipo de cuestiones. Eso no quita que al viajar, que uno quizá conecta con espacios de una manera particular, me haya encontrado muy atrapado por la fotografía y una de las tres muestras que hice es de fotos tomadas en viajes.

RNV:- ¿Qué hitos destacarías dentro de lo fotográfico?

M. K.:- Si tuviera que destacar un hito dentro de la fotografía, para mí lo es trabajar durante muchos años como fotógrafo en la agencia de noticias del Poder Judicial, donde más allá de las cuestiones a priori más protocolares, más aburridas o clásicas que tiene ese laburo, me permitió sacar fotos en algunos juicios muy importantes, juicios de lesa humanidad o el juicio de Cromagnón. Situaciones que eran de interés nacional. La posibilidad de sacar fotos en Cromagnón cuando se reabrió y en el juicio. Poder retratar, como muy pocos fotógrafos pudieron, la integridad de lo que estaba pasando con Cromagnón en ese momento. Cosa que aparte a mí me afectó como generación. En el año 2008-9, mientras se está haciendo el juicio, se reabre el boliche para poder mostrarlo al periodismo, se ve que se había terminado la etapa de instrucción y todas esas cuestiones, y entramos un puñado a retratar un poco lo que había quedado. Obviamente fue durísimo, pero como experiencia fue muy interesante. Y lo otro que fue muy interesante, que tiene que ver con los juicios de lesa humanidad, fue la posibilidad de hacer para fines del 2009, cuando se cumplieron 25 años de los juicios a las Juntas, una muestra que se llamó “Centros clandestinos de detención hoy”. Eso me permitió recorrer treinta centros clandestinos de casi todo el país, fui a Córdoba, a Tucumán, a Rosario, a Mar del Plata, Bahía Blanca, Corrientes, Chaco, muchísimos lugares, muchos en Buenos Aires, por ejemplo, en Morón. Y a partir de eso hacer una muestra digital y hacer la primera muestra de fotos de la historia de la Corte – por ahora la única -, y haber hecho que se expongan algunos lugares que incluso nunca habían sido visitados como, por ejemplo, la base naval de Puerto Belgrano, a la que nunca había entrado ningún ojo externo, fue para mí histórico como persona pero, obviamente, sé que fue además un aporte realmente histórico a la memoria. Las fotos están en el Museo del Archivo Nacional de la Memoria, ellos me ayudaron mucho y fueron muy importantes, pero la verdad que la clave fue la voluntad del CIG y de la Corte Suprema para hacerlo y, de golpe, nos encontramos exponiendo todo esto en el Palacio de Justicia, en el Nacional Buenos Aires – que fue mi secundaria, lo cual fue muy emotivo -, esta muestra que era primero digital y después se imprimió en paneles, que tuvo mucha difusión y que fue muy interesante, muy importante para mí. Esos serían los ´hitos´ fotográficos.

Iguana. Esta tremenda fotografía de M. Kraut, formó parte (junto a otras del autor) del número #2 de Revista Nuevas Voces, en Abril de 2013 (Ver Números anteriores), “El referente”.

RNV:- Retomando tu otra faceta, como cineasta, ¿qué aspectos destacarías de este arte?  

M. K.:- Obviamente, cuando uno piensa algo así, lo piensa como sociedad, lo puede pensar casi a nivel mundial porque el cine ha cambiado el mundo, y a nivel personal. El cine tiene, como la música, tanto la posibilidad de ser una forma de arte hiper creativa y alejada de lo industrial así como la posibilidad no ser casi arte, es decir, un mero entretenimiento, sin muchas otras intenciones, sin la posibilidad de darle al espectador además algo que para mí es clave de cualquier obra que es dejar un pensamiento, es decir, entregar una semillita y no una planta terminada. Lo veo como un arte sumamente amplio, ´entrador´ para el espectador, seductor para el ojo e hipnótico para la mirada. El hecho de que sea algo que uno ve en la oscuridad, en cierto aislamiento, la idea del cinematógrafo, de la sala, tiene que ver mucho con esto, con un viaje, con la posibilidad de abstraerte y entrar a otra realidad por un rato.

RNV:- Pero, ¿qué representa el Cine para vos?

¿Qué representa el cine? Creo que es la forma más interesante de darle al espectador una idea (una o varias), que está escondida detrás de historias, para que desarrolle y para que ojalá se quede con algo, cambié algo o reafirme algo de su vida. El gran maestro Kartun decía algo muy interesante que es que cuando él habla de entretenimiento él habla de “tener-entre”, es decir, de entre-tener, de tener atrapado al espectador y él decía que la dramaturgia es una lucha de sumo donde el dramaturgo es uno de los peleadores y el otro luchador de sumo es el espectador, donde uno tiene que atraparlo para decirle poesía al oído. Me parece que tienen que estar estas dos cosas – y Kartun es muy valioso en esto -, es decir, yo te tengo que tener atento, te tengo que tener entretenido, te tengo que tener atrapado. Pero si todo eso que hago solamente es para después mostrarte una balacera, una mujer desnuda o lo que fuera, un paisaje, pero no te voy a decir poesía al oído, no sirve de nada. Bueno, para mí esa posibilidad es maravillosa, es algo de lo más lindo que tiene el cine.

RNV:- Es muy interesante esto que decís de la poesía. Es decir, que haya algún efecto en el espectador. Un “efecto sujeto”, como suele decirse en psicoanálisis. Quizá, algo de esto se produce en tu corto Que miren.  

M. K.:- Para que eso funcione lo que yo pensé, más allá de que esté logrado o no, es que todo el comienzo del corto, que en el cuento no es tan así, tuviera una cuota de suspenso. Cuando uno empieza a ver el corto, hay un tipo que mira por la ventana, que toma un whisky, en planos muy cerrados, mira a los chicos. Hay un cierto suspenso que tiene que ver con esto que hablamos de atrapar un poco al espectador para que cuando después uno le tire alguna idea, por ejemplo, la primer “grieta” en una pareja, el momento donde se da el primer golpe, el espectador pueda entender. Pero bueno, siento que el corto, más allá de sus defectos y virtudes, en mí tiene la función cumplida: cuenta algo, me ayudó a aprender, tira alguna idea, se compartió, tuvo su difusión y permite, sobre todo cuando uno termina algo y hace este ciclo, pensar en lo que viene después.

RNV:- ¿Y con respecto a la escritura qué podrías decir?

El camino del escritor de cine, me imagino que el escritor de otras cosas también, pero el camino del guionista y del director, es un camino muy solitario. Es muy solitario y en donde hay muchísimo tiempo y dedicación antes de tener una primera instancia de respuesta de alguien. Hasta que uno tiene escrito un guión para mostrarle a alguien pasa mucho tiempo. Es un camino muy solitario y con muchos fantasmas. Entonces, quizá, estar de a dos para algunas cuestiones, ayuda, acompaña y aparte potencia. Por ejemplo, con Ezequiel, él tiene su mirada puesta en algunas cuestiones, yo en otras, y creo que nos complementamos bien. Pero bueno, lo que viene estamos desarrollando nuestros largometrajes, ojalá puedan ser largometrajes pronto. Yo, probablemente filme un corto más, y estoy tratando de generar distintos tipos de proyectos. Yo desarrollé una serie de documentales, a partir de la experiencia de los centros clandestinos, donde cada documental trata de una fuga verídica sucedida durante la dictadura militar de un centro clandestino. La única contada famosa, es la de Caetano, Crónica de una fuga, pero a diferencia de eso mi idea es hacer un documental contando cada vez una historia pero sobre todo, desde el hoy y desde el contexto. A la película de Caetano, le valoro usar algo muy delicado (la dictadura) para hacer un thriller, porque lo importante es que ellos escapen de ahí. Pero hay historias que realmente son impresionantes y no se conocen. Hay una de Orletti[1], ahí por Flores, una pareja que se escaparon en bolas, cagándose a tiros, ametralladora, al marido de ella lo terminan matando en Nicaragua porque se fue con el ERP, o sea, situaciones muy pesadas que, obviamente, en la época no se querían saber y que nadie que yo sepa se encargó de rescatarlas.

RNV:- Bueno, Martín. Te agradecemos tu tiempo y que nos hayas comentado un poco qué estás haciendo actualmente. No sé si querés decirnos algo más.

M. K.:- Bueno creo que lo más valioso que puedo decir, además de agradecer, es valorar la idea o la importancia de lo que son las nuevas voces de una industria – sobre todo en lo musical y en lo cinematográfico – donde para llegar a mostrar el propio trabajo, hay que pasar por instancias my dificultosas, donde generalmente el autor está a veces muy solo, a veces desprotegido, a veces obligado a tener que dedicarse a un montonazo de otras cosas para poder sostener esa instancia creativa, más allá de que hay que valorar en los últimos años – y esto creo que es muy importante decirlo y remarcarlo – el Estado está empezando a tener un rol más protagónico, nobleza obliga porque tengo amigos que están en el Ministerio de Cultura y se han hecho mercados e industrias culturales, el INCAA ha tenido una presencia más activa y más federalizadora porque aparte no solamente tiene que ver con que nos llegue a nosotros los porteños, porque hay una problemática sobre cómo llegar a todos. Y también es muy importante que haya medios y también espectadores que busquen en las nuevas voces nuevas miradas, nuevas ideas, nuevas formas de contar – que suele pensarse que todo está dicho -, hay nuevas formas de decir eso, y generalmente eso lo va a encontrar más en los nuevos autores que en los más consagrados. Así que bueno, es un saludo a todas las almas solitarias que están tratando de generar algo, es una felicitación a ustedes y valorizar para todos que tratemos de buscar eso: nuevas voces, nuevos caminos…

 

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Posted: February 2, 2015

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